«No estoy lo suficientemente delgada.»
«Mi peso sigue siendo normal.»
«Nadie parece estar preocupado.»
«Quizá lo que me ocurre no sea tan grave.»
Estas frases aparecen con frecuencia cuando una persona está sufriendo anorexia atípica. El trastorno está presente, pero el cuerpo no encaja en la imagen que socialmente hemos aprendido a asociar con la anorexia.
Y cuando el peso se utiliza como principal medida del sufrimiento, muchas personas quedan fuera de la mirada, del diagnóstico y de la ayuda que necesitan.
La anorexia atípica es una presentación incluida dentro de otros trastornos alimentarios especificados. La persona experimenta una pérdida significativa de peso y presenta las principales características de la anorexia nerviosa, pero su peso no se encuentra por debajo de lo considerado significativamente bajo.
Puede existir:
La principal diferencia diagnóstica está relacionada con el peso, no necesariamente con la intensidad del miedo, la rigidez o el sufrimiento.
Todavía existe la creencia de que una persona con anorexia tiene que mostrar una delgadez extrema. Sin embargo, un trastorno alimentario no puede reconocerse únicamente mirando un cuerpo.
La anorexia atípica puede permanecer oculta porque:
Los trastornos alimentarios pueden aparecer en personas de cualquier tamaño corporal y no es posible determinar su presencia únicamente por la apariencia.
Estar dentro de un rango de peso considerado normal no significa que el cuerpo esté recibiendo lo que necesita ni que no existan consecuencias físicas.
Una pérdida rápida o significativa de peso, la restricción prolongada y las conductas compensatorias pueden afectar al organismo independientemente del punto de partida.
Además, el impacto no es únicamente físico. Vivir pensando constantemente en la comida, intentando evitar engordar, comprobando el cuerpo o sintiendo culpa después de comer puede limitar profundamente la vida.
Cuando el entorno no reconoce el problema, la persona puede sentir que necesita seguir perdiendo peso para que alguien comprenda que está sufriendo.
Puede aparecer la sensación de no tener derecho a pedir ayuda, de estar exagerando o de no estar «lo suficientemente enferma». Incluso recibir elogios por adelgazar puede reforzar las conductas que están manteniendo el trastorno.
Esta falta de reconocimiento no solo retrasa la ayuda. También puede aumentar la vergüenza y fortalecer la idea de que el cuerpo tiene que demostrar el dolor para que este sea válido. Las experiencias de personas con anorexia atípica reflejan cómo el estigma relacionado con el peso puede dificultar el reconocimiento y el tratamiento.
No necesitas esperar a alcanzar un peso concreto. Puede ser recomendable consultar si:
No necesitas identificarte con todas estas situaciones ni disponer de un diagnóstico para pedir una valoración.
El acompañamiento debe atender tanto a las conductas alimentarias y al estado físico como a las emociones, la imagen corporal y los factores que mantienen el trastorno.
El proceso puede incluir:
También puede ser necesario coordinar el tratamiento psicológico con profesionales de medicina, nutrición o psiquiatría. En adolescentes, la participación de la familia puede ser una parte importante del proceso.
La gravedad de un trastorno alimentario no puede resumirse en un número ni determinarse mediante una mirada externa.
Si la comida, el peso o el miedo a engordar están condicionando tu vida, tu sufrimiento ya merece ser escuchado. No necesitas esperar a estar peor para pedir ayuda.
Psicóloga General Sanitaria especializada en TCA, imagen corporal y trauma. Atiende en Barcelona y online.
Psicóloga General Sanitaria especializada en TCA, imagen corporal y trauma. Colegiada nº 32.260 (COPC).