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Autoestima y autoexigencia

Tu valor no debería depender de hacerlo todo bien.

Para comprender qué ocurre

¿Cómo se relacionan la autoestima y la autoexigencia?

La autoestima tiene que ver con cómo te percibes, te valoras y te tratas, y se construye a lo largo de tu historia y tus relaciones.

Cuando hay una herida en la autoestima, a menudo aparece una parte crítica muy exigente que intenta protegerte de sentirte insuficiente o ser rechazada. Te empuja a hacerlo todo bien y a demostrar constantemente tu valor, aunque sientas que nunca es bastante. Pero cuando la autoexigencia se vuelve rígida, deja poco espacio para tus necesidades y tus límites.

En terapia podemos comprender cómo se ha construido esta relación contigo misma y trabajar para que tu valor no dependa de lo que haces, consigues o aportas.

Señales

¿Cómo pueden manifestarse estas dificultades?

Las dificultades con la autoestima y la autoexigencia pueden expresarse de diferentes maneras:

  1. Sentir que nunca eres o haces lo suficiente.
  2. Hablarte con dureza cuando cometes un error.
  3. Restar importancia a tus logros, centrarte en lo que falta y compararte constantemente con otras personas.
  4. Necesitar aprobación externa para sentirte válida y temer equivocarte, decepcionar o recibir críticas.
  1. Exigirte poder con todo, aunque te agote.
  2. Sentir culpa al descansar o priorizar tus necesidades, y que te cueste poner límites o pedir ayuda.
  3. Dudar de tu criterio o posponer tareas por miedo a no hacerlas lo bastante bien.
  4. Sentir que debes ser útil o estar disponible para merecer cariño.
  5. Tratar a los demás con una comprensión que te cuesta ofrecerte a ti misma.

No necesitas sentirte insegura en todos los ámbitos para que esta relación contigo te genere malestar. Puedes desenvolverte con seguridad hacia fuera y vivir con mucha crítica y presión por dentro.

Acompañamiento

¿Cómo podemos ayudarte?

Trabajamos para comprender de dónde vienen las expectativas que intentas cumplir y qué función ha tenido la exigencia en tu vida. A veces, detrás de la crítica interna hay miedo al rechazo, a perder el control o a no ser tenida en cuenta. Explorarlo permite atender lo que necesitas y construir otras formas de motivarte y cuidarte.

Explorar cómo se ha construido tu autoestima y los mensajes y expectativas que has aprendido sobre tu valor.

Reconocer la crítica interna, las situaciones que la activan y qué intentas evitar o conseguir con la exigencia.

Revisar creencias como «no soy suficiente», «no puedo fallar» o «debería poder con todo».

Trabajar experiencias de crítica, comparación, rechazo o reconocimiento condicionado.

Diferenciar tus deseos de lo que sientes que deberías hacer.

Reconocer tus capacidades sin minimizar lo que consigues y afrontar los errores con más flexibilidad.

Dar lugar al descanso, al disfrute y a tus límites, también en tus relaciones.

Construir una identidad que incluya mucho más que tu rendimiento o tus responsabilidades.

Puedes avanzar hacia lo que quieres sin convertir cada resultado en una prueba de tu valor. Se trata de encontrar una manera de perseguir tus objetivos que también tenga en cuenta tus necesidades, tus límites y tu bienestar.

Cuando estés lista para empezar

También mereces comprensión cuando no llegas a todo.

Si vives intentando demostrar que eres suficiente, podemos empezar por comprender qué sostiene esa presión. Un espacio para escucharte más allá de las expectativas y construir una relación contigo en la que también tengan lugar tus necesidades, tus límites y tus deseos.