Trastornos de la conducta alimentaria · Barcelona y online
ARFID
Cuando comer se siente como una amenaza, no basta con decirte que lo intentes.
Para comprender qué ocurre
¿Qué es el ARFID?
El ARFID —trastorno de evitación o restricción de la ingesta de alimentos— es un trastorno de la conducta alimentaria que dificulta comer una variedad o cantidad suficiente de alimentos.
La evitación puede estar relacionada con la sensibilidad ante determinadas texturas, olores, sabores o temperaturas; con el miedo a atragantarse, vomitar o sufrir otras consecuencias; o con una falta persistente de interés por comer.
A diferencia de otros TCA, la restricción no está motivada principalmente por el deseo de adelgazar o modificar el cuerpo. Puede aparecer tanto durante la infancia como en la adolescencia o la edad adulta.
Señales
¿Cómo se manifiesta?
Puede manifestarse de manera diferente en cada persona:
- Tener una variedad muy limitada de alimentos aceptados.
- Rechazar alimentos por su textura, olor, sabor, temperatura o apariencia.
- Sentir ansiedad intensa ante alimentos nuevos o desconocidos.
- Tener miedo a atragantarse, vomitar o encontrarse mal después de comer.
- Mostrar poco interés por la comida o sentir que comer requiere demasiado esfuerzo.
- Necesitar que los alimentos estén preparados o presentados de una manera concreta.
- Evitar restaurantes, viajes o encuentros sociales por no encontrar alimentos seguros.
- Tardar mucho tiempo en comer o sentirse saciada rápidamente.
- Sentir vergüenza o incomprensión por las dificultades alimentarias.
- Experimentar consecuencias nutricionales, físicas o sociales relacionadas con la restricción.
El ARFID no es simplemente «ser una persona exigente con la comida». La dificultad genera malestar y puede interferir significativamente en la salud o en la vida cotidiana.
Acompañamiento
¿Cómo podemos acompañarte?
El proceso se adapta al tipo de dificultad, las necesidades sensoriales y el ritmo de cada persona.
Puede incluir:
Comprender qué factores originan y mantienen la evitación.
Trabajar el miedo a atragantarse, vomitar o experimentar sensaciones desagradables.
Aprender a gestionar la ansiedad antes, durante y después de comer.
Reducir la evitación de situaciones sociales relacionadas con la comida.
Acompañar a la familia para facilitar las comidas sin presión ni conflicto.
Identificar los alimentos seguros y las características que facilitan su aceptación.
Ampliar progresivamente la variedad alimentaria mediante exposiciones seguras.
Aumentar la tolerancia a nuevas texturas, olores, sabores o presentaciones.
Trabajar las experiencias negativas que puedan haber influido en la alimentación.
Cuando estés lista para empezar
Comer no debería sentirse como una prueba que tienes que superar
Tus dificultades con determinados alimentos son reales y merecen ser comprendidas. Podemos avanzar gradualmente, respetando tu punto de partida y construyendo experiencias más seguras alrededor de la comida.